Ramiro Duran's Photography
A sight to imagination / Un vistazo a la imaginación
Principal / Main Page Proyectos / Projects Videos (new) Libro / Book Acerca de Mi About Me Contacto / Contact me


Buy the Book (Spanish only)

Comprar Libro "Compendio de la Imaginación"

Libro disponible en tres tipos de empastado

180 Imágenes a todo color

Con presentación de Jaime Bailleres


Presentación

Por Jaime Bailleres

Parto de la idea del asombro porque la sorpresa podría ser un criterio de análisis en algunas ocasiones. La sorpresa con la que Ramiro presenta su trabajo es uno de los criterios que podrían tomarse en cuenta a la hora de revisar su desempeño y su oficio. Pero sobre todo, la condición ingenua que caracteriza su sencillez al aproximarse al sujeto fotográfico, y aunado a ello, una condición de humildad. Y lo digo así, la condición de humildad ante lo que se presenta frente a su mirilla. Pues si algo distingue a Ramiro es el respeto que tiene a lo que podría “humanizarse” del otro lado de un interés mundano o frívolo.

Al paso del tiempo, he visto su trabajo crecer a gran velocidad, y lo que me asombra -no es solo la calidad que podría ser su impronta en la producción de sus imágenes-, sino su afán y su necedad en volcarse sobre un sujeto construido, desde su idiosincrasia. El “meterse ahí” es una de las lecciones tempranas que habríamos de reconocer en su trabajo. Hablo de un sujeto hecho objeto en formato de ensayo y al mismo tiempo, de praxis, de una evidente obstinación por persistir sobre la línea que configura el tiempo fotográfico. El “estar ahí” en Ramiro es un tiempo anticipado a la obturación burda o llana, y en su trabajo, muchas veces, lo que menos importa es la etnografía, sino el “poder entrar ahí”.

He tenido la fortuna de compartir, al menos por un par de ocasiones, el caminar por las calles mientras tomamos fotos, y la curiosidad de Ramiro lejos de agotarme o distraerme, me hace pensar que uno debería seguir viendo la cosas, la vida, las calles, la gente, con esa curiosidad casi infantil.

Cuando le conocí, me dio gusto saber que había personas que todavía se interesaban por la práctica fotográfica desde una condición apasionada. Esta pasión en Ramiro podría ubicarse no solo en lo que dan por llamar fenomenología de la imagen, o construcción de sujetos; él quiere ir más allá de lo que lo sustancial tiene como evidencia en la superficie de la imagen, y podría creer que la imagen se desdobla en una abanico infinito de condiciones técnicas. Y esto es algo que lo distingue.

Quien lo conozca un poco, podrá constatar que en su afán por ir de una pregunta técnica a una respuesta densamente teórica, pueden pasar solo unos segundos antes de que llegue la aclaración de un misterio o hasta parir el análisis minucioso ¿Cómo se construye una visión que podría legitimarse como propia o acorde con las afirmaciones de la estética institucionalizada? Veo sus imágenes y me surgen dudas sobre las posibles formas en que se va construyendo una visualidad histórica en apartados estéticos. Pero al mismo tiempo podría imaginarme las respuestas del propio Ramiro. De ser revisado por los ojos de los curadores de arte más encumbrados ¿qué sería lo que podría emitir un fallo a su favor?.

Vayamos pues al viaje. Podría ser imaginando que traemos la lupa psicológica que nos hace suponer que debemos saldar una cuenta con la fantasía trágica –vuelta clicé- de un circo tras bambalinas. O el lugar común que nos venden los escépticos cuando nos dicen que los cubanos se mueren de hambre, o que viven recluidos en su propia desgracia. Y ¿los que viven alrededor de un cuadrilátero? ¿los que luchan por ganarse la vida con una doble lucha? Podría ser también la batalla que se lidia frente a los invasores o entidades malignas en la tradición de los Tastoanes. Tan no se incluye Ramiro, en los privilegios y placeres de la visión de los que piensan que pueden interpretar mejor su trabajo, que se margina junto con los marginados. Pero aquí la marginalidad no es un complejo de clase, sino una revisión de lo que podría mostrarse desde una condición alternativa. ¿Cuál? Quizá la de “no me importa mostrar tanto lo que atrapo en la cámara, sino meterme para ver desde otro lado, lo que creo que ven los otros”.

La visión antropológica con que se construye el trabajo documentalista de Ramiro es una lección de visión escópica, pero si habríamos de reducirla, quizá deberíamos acotarle en su visualidad construida a partir de un conocimiento de causa, o a partir de una indagatoria, de una práctica oficiosa que se anticipa al ensayo o aproximación ingenua. Para reconocerse como intruso o ajeno en un pueblo de Turquía, Ramiro no acude con la brújula sin ajuste del que se cree “explorador furtivo” que asume que lo que habría de descubrir es lo que está ahí esperando el acto azaroso del hallazgo. Ramiro se informa sobre lo que va a encontrar, es decir, indaga sobre lo que está por venir, y encuentra respuestas antes de construir sus propias preguntas. Lee, hace bocetos, investiga y quiere saber más sin mediar el costo. Se aprende de memoria cien o más palabras en turco antes de pensar en lo que habría de componer en su imaginación de forastero, y eso lo pone en anticipación al sujeto fotográfico construido en la otredad. Indaga sobre una pieza musical que es referencia obligada en la cultura de la lucha libre, sobre sus autores, su composición y su contexto histórico. Lee antes de tomar fotos, investiga sobre lo qué comen las personas a las que va a visitar. ¿Escuchar varias veces esta pieza musical incide sobre la composición de sus imágenes?

Ahora, véanse sus fotos desde la llamada fútil sintaxis de la imagen, y hágase un desglose de los colores, de las sombras, de los objetos en acercamiento y finalmente de un elemento central en su producción; la condición humana en imágenes que capturan olores, aromas, sensaciones, sonidos o emociones. Verticales cuando realmente es necesario, objetos perdidos en un encuentro que lleva a la imaginación; no basta con la historia de un payaso, a ello podríamos agregar la historia reducida de un texto hecho mensaje telefónico. De la cuerda floja se puede brincar a la burbuja que envuelve la imagen en una puesta de sol simple pero abierta, espacial, evocativa. Y podríamos ir más allá, su narrativa no solo es abierta, para Ramiro el detalle es importante. Los espacios libres y negativos son elementos visuales que habrían de destacarse en unidades bien medidas o al menos bien administradas en sus tomas. Es decir, hay una reflexión en la economía de los espacios acorde con la emotividad de la imagen.

De no ser burbujas, podrían ser ventanas, de todos tamaños, unas abiertas al espacio de la calle, unas puestas en la imaginación rectangular como glifo de una niña turca bañada en rojo. Los rostros muestran el tiempo, la indefectible razón de ser marcado por el tiempo en un detalle hecho mapa corpóreo.

Girar el mundo, darle vuelta al globo que se encuentra en unas cuantas imágenes de una persona que apenas tiene unos cuantos días tras su cámara, en la praxis de Ramiro es de nuevo una posible explosión de emociones.

______________________________

Jaime Bailleres

Es maestro en la escuela de artes visuales de las Universidades de Guanajuato y de Cd. Juárez e imparte cursos relacionados con la Teoría y Crítica de la Modernidad, Fenomenología de la Imágen, Fotografía e Historia del Arte

Su correo electrónico es: baillere@hotmail.com

Última actualización / Last update : 12/May/2012
© Copyright, All rights reserved. Ramiro Durán R. 2009